Buscar este blog
lunes, 12 de diciembre de 2011
lunes, 5 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
América Latina no ha sufrido grandes conflictos militares durante el siglo XX, al menos no de la envergadura de los ocurridos en los demás continentes. Hace pocos meses celebramos el 40 Aniversario de nuestro Tratado de Proscripción de las Armas Nucleares (Tratado de Tlatelolco) que todos nuestros países han observado. Con el término de las confrontaciones internas que fueron provocadas o inspiradas por la Guerra Fría es posible decir que en general, con la sola lamentable excepción de Colombia (donde sin embargo la violencia ha tenido una reducción en los últimos dos años), América Latina es hoy un continente de paz.
Pero nuestras tasas de criminalidad están entre las mayores del mundo. El nuestro es un continente que enfrenta problemas serios de delincuencia, organizada y no organizada, con los cuales no se puede seguir conviviendo. Cierto es que ha disminuido la violencia política que, hace no muchos años atrás, flagelaba a nuestra población; que tenemos mucho menos violencia política que en otras regiones del mundo, dentro de los Estados y entre los Estados. Pero también es cierto que esa violencia ha sido sustituida por el delito: por las pandillas, el narcotráfico, el crecimiento del crimen urbano, el lavado de dinero y otras muchas formas que éste adopta hoy en día. Varios países de América Latina y el Caribe están en la lista de aquellos que tienen el mayor promedio de homicidios en el mundo, con tasas que pueden llegar hasta 30 homicidios por cada cien mil habitantes. Con un 8% de la población mundial, la región registra el 75% de los secuestros que se producen globalmente. En ciertas ciudades de América Central y América del Sur grupos de delincuentes controlan ya no solamente la delincuencia sino el conjunto de la vida de algunos barrios.

La situación política de América
Latina se caracteriza por la
debilidad y la erosión de las
democracias y la dificultad para
superar problemas como la
pobreza, la inequidad y el aumento
de la violencia. Aquí se sostiene
que analizar el panorama actual
apelando a los conceptos de
izquierda o derecha es inútil. Para
entender el nuevo mapa regional,
es necesario repensar algunos
factores: la división de América
Latina entre un norte cercano a
Estados Unidos y un sur más
autónomo, las diferencias
económicas entre los países del
Atlántico y los del Pacífico y la
competencia por el liderazgo
regional, que se evidencia en los
esfuerzos de Hugo Chávez y las
dificultades de Brasil para afirmar
su tradicional lugar en la región
Latina se caracteriza por la
debilidad y la erosión de las
democracias y la dificultad para
superar problemas como la
pobreza, la inequidad y el aumento
de la violencia. Aquí se sostiene
que analizar el panorama actual
apelando a los conceptos de
izquierda o derecha es inútil. Para
entender el nuevo mapa regional,
es necesario repensar algunos
factores: la división de América
Latina entre un norte cercano a
Estados Unidos y un sur más
autónomo, las diferencias
económicas entre los países del
Atlántico y los del Pacífico y la
competencia por el liderazgo
regional, que se evidencia en los
esfuerzos de Hugo Chávez y las
dificultades de Brasil para afirmar
su tradicional lugar en la región
Suscribirse a:
Entradas (Atom)